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Historia Personal

Mi historia personal es la de una mujer luchadora, con sueños y metas que alcanzar; una mujer muy familiar, amante de su familia y de sus hijos: la historia de Cristina Castellar, y estoy segura de que cualquier mujer se puede sentir identificada con ella.

Por todo ello, porque sé que mi vida es la de alguien que ha conseguido alcanzar sus sueños, por muy inalcanzables que le parecieran, sé que tú también puedes escribir esta historia pero con otro nombre: el tuyo.

Soy Cristina Castellar, tengo 32 años, 3 hijos y una familia maravillosa con pilares fundamentales para mí: sin duda, sin ellos, mi vida no hubiera sido ésta porque su apoyo incondicional tanto personal, como profesional, han sido determinantes para ello, y no puedo empezar a contar mi historia sin darle las gracias por todo.

Casi 11 años hace que Mary Kay dio un rumbo nuevo a mi vida. Yo, como otras muchas mujeres, trabajaba fuera de casa, en mi caso, en una inmobiliaria. Largas jornadas de trabajo a las que compensaban varias horas al día de reencuentro con mi familia, pero el destino quiso que, en un momento personal complicado, conociera la Compañía que, aún sin saberlo, me cambiaría la vida.

Sólo hicieron falta los 45 minutos de una Clase Magistral del Cuidado de la Piel para enamorarme de Mary Kay: me encantaron sus productos y el trabajo que mi Consultora de Belleza desempeñaba aquella tarde, y enseguida quise ser como ella. De hecho, fui yo la que al concluir la Clase Magistral del Cuidado de la Piel le pedí ser Consultora de Belleza. A la semana ya lo era; a partir de entonces trabajo, trabajo, Clases, más Clases.

Pero yo quería conocer más la grandiosidad de la Compañía que, en tan poco tiempo me estaba ofreciendo tanto: dinero, tiempo libre, crecimiento personal y profesional ilimitado… Y me decidí a ir al Seminario Nacional de 2008. Llevé a mi familia porque además, tengo que confesar, no sabía muy bien qué era aquello del Seminario pero rápidamente lo supe: es la muestra más visual de que Mary Kay es una Compañía con mayúsculas. Allí vi por primera vez a nuestra Empresaria Nacional Aitziber Etxebarrieta, y me fascinó tanto que sentí la corazonada: quería ser como ella, quería brillar en el escenario, recoger el fruto del esfuerzo, la constancia, el trabajo personal, y en equipo y pensé, si ella puede, ¿por qué yo no?

Por todo ello, el Seminario Nacional marcó mi carrera en Mary Kay. Me enfoqué tanto en conseguir mis sueños que sólo 6 meses después de este Seminario ya era Empresaria, habiendo superado mi DIQ en 2 meses, asistiendo al Seminario de 2009 como Empresaria y como Reina de la Corte de Compartir; sin duda, este fue uno de los momentos más mágicos de mi carrera en Mary Kay.

Otro de los recuerdos más emotivos ha sido el de subir al escenario como Doble y Triple Estrella de Logros, ¡esta es una Compañía que te permite disfrutar de cientos de reconocimientos, pero no nos engañemos, hay que trabajar con constancia, determinación y crear un hábito! Y es que desde que entré en Mary Kay comprendí la importancia de ganar todos los programas de la Compañía para alcanzar el éxito. Todos los trimestres he sido ganadora de la Escalera del Éxito en nivel Perla, y he conseguido el 20/20. Nunca he dejado de hacer Clases Magistrales del Cuidado de la Piel porque este es el único camino que te lleva al éxito. Manteniendo firmes estas bases, he caminado en Mary Kay hasta debutar como Empresaria Nacional en 2013, ¡sin duda, el instante más feliz y emotivo de mi vida! Ha sido un año de evolución, de seguir aprendiendo y enseñando a mis Consultoras de Belleza y Empresarias la importancia del Sistema en Mary Kay, y de valorar y respetar la gran Compañía gracias a la que hoy puedo darle a mi familia tanto personal, como económicamente, la vida que se merecen.

Y hace varios años sucedió otro acontecimiento del que no puedo sentirme más orgullosa: he visto debutar como Empresaria Nacional a mi primera hija empresaria; una mujer luchadora que además fue una de mis primeras Consultoras de Belleza y a la que me une una amistad muy especial: Tere Guillén ya es Empresaria Nacional, y por ende, yo me he convertido en Empresaria Nacional Sénior.

Esta es mi historia, la de una mujer que se enamoró de esta Compañía desde que la conoció;  la de una mujer que ha conseguido ser Empresaria Nacional Sénior, sin dejar de ser Consultora de Belleza, y también puede ser la tuya. A la mía aún le quedan muchas hojas por escribir, a la que sumar grandes sueños conseguidos. Gracias a todos los que forman parte de mi vida. Gracias a Mary Kay por darme tanto.















Cristina Castellar

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